Estamos a poco menos de 45 días de ejercer el voto, el 1 de julio luce cercano y lo cierto es que aquellos ciudadanos que contemos con credencial de elector vigente estamos llamados a elegir representantes a nivel local, estatal y federal y tan sólo de pensarlo me hiperventilo como diría un amigo.
Es duro admitir que no se ve una coyuntura adecuada para el cambio, es volver al viejo esquema, validar 12 años de gobierno ineficiente o jugar las fichas a un líder mesiánico, del cuarto invitado no me interesa hablar porque no estoy interesado en abordar una combi que lleve por copiloto a la líder magisterial que navega tranquila en el océano de la mediocridad educativa.
Anular el voto es un acto que refleja repudio a la política mexicana, a las promesas de campaña que se mueren en el aire, a la incongruencia de nuestros gobernantes, y que sin embargo, encumbra al puntero (punto para la ignorancia), el elegido de los medios, los dinosaurios, y que al final del día es un reflejo del autoritarismo del cual buscamos escapar, pero bajo el que históricamente nos hemos cobijado. ¿Se puede volver a confiar en el compromiso, en dar la palabra y certificarla ante notario?, francamente lo dudo; sin embargo debo reconocer que tienen la experiencia adecuada para la manipulación y el chantaje, saben negociar en lo oscurito, consensar y quizá si lo proponen dar resultados.
Las propuestas diferentes, me parecen poco validas en el seno de una candidatura que busca respaldarse en el éxito de 12 años de gobierno, la plataforma me parece pobre y el esfuerzo noble, pero últimamente los ideales del partido gobernante se han visto desvirtuados, no se puede gobernar buscando llenar viejos moldes, han quedado a deber a los mexicanos, por falta de experiencia y por el bajo nivel de la política mexicana, la incapacidad de negociar, cabildear y hacer un trabajo legislativo ha frenado cualquier esperanza de cambio.
Con la izquierda mexicana, no lo se, estoy cierto de que para que este país avance se requiere equilibrar la distribución de la riqueza, apoyar a las clases desfavorecidas, pero no regalando apoyos demagógicos, sino procurando la creación de mecanismos de sustento que permitan el acceso a servicios básicos, acompañados de un esquema educativo sólido que permita entrever un horizonte esperanzador. La figura del candidato de izquierda esta desgastada, le falta la convicción de antaño y quizá esa sea su mayor debilidad, le ha faltado picardia y creo ya se quedo en el camino.
Debemos votar convencidos de conocer las plataformas electorales, la identidad de los candidatos y los valores que cada partido represente.
Nada se soluciona con el voto nulo, útil, acarreado o razonado. La pobreza no se acabará con la elección de uno u otro candidato, requiere empeño, congruencia y un plan de gobierno a largo plazo. El mayor problema de México es un problema cultural, equilibrar la balanza de oportunidades depende de cada uno de nosotros, el compromiso de ser congruentes y ser ciudadanos de calidad inicia por ser proactivos, por exigir de nuestras autoridades una adecuada preparación y el respeto a la ley. Hoy tenemos la oportunidad histórica de elegir ser mejores mexicanos amen del color con que se tiñan las urnas.
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