Últimamente todo ha sido eso... aire que sopla sin producir siquiera murmullo, desazón generalizada, y aunque admito que todo pasa por lo anímico, a veces se quiebran los huesos mientras esperan por nada, un crujir apagado que se muere en las entrañas y que sin embargo, no acierta a morder el vacio para arrancarle un aliento. Así camina la vida, mientras me ufano en pensar que sigo avanzando. Al cabo de un rato, la dirección de mis pasos construyen un círculo, espiral interminable del perpetuo deambular sin sentido, ¿hasta cuándo continuaremos experimentando, ganando puntos de vida, y confluyendo en silencio?
miércoles, 2 de marzo de 2011
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