
"No hay nada como esa sutil mirada en que te invitan al paraíso y aquella en que te dicen quizá sólo te estoy tentando. Me confieso adicto a la respiración sofocada; al corazón latiendo con fuerza, sin pericia rítmica, simplemente desbocado; pendiente de un susurro que diga si; confiando en que los ojos cerrados conocen el camino, fugaces segundos pero instantes perpetuos, un suspiro solitario hasta llegar a un aliento compartido. Dos almas fundiéndose en una."
No hay comentarios:
Publicar un comentario