Restan 7 días para retirar la red de seguridad, 7 días para retomar el camino y redefinir el curso, 7 días antes de arriesgarse por algo distinto, aunque la decisión se tomo hace bastante tiempo, restan un número indeterminado de segundos, minutos, horas, días, semanas, meses y años, para arriesgar por un sueño, pues la vida jamás deja de dar lecciones, para el que tiene el corazón abierto.
Quizá resten 43 años...
Ayer cerca de las 9:30 de la noche, al bajar del camión, me encontraba prácticamente rendido, aún me faltaban tres o cuatro cuadras para llegar a casa y tras sondear el bolsillo, me apresté a detener un taxi, tras estirar la mano, se detuvo un deteriorado tsuru 2000.
Al volante, se encontraba un anciano de pasados 60 años, al subir, sólo acerté a decir buenas noches y a excusarme por la cercanía de mi destino. El animoso conductor me sonrió y me dijo que iríamos a donde yo quisiera.
Me intrigue un poco más y continué con la informal plática, -¿le falta mucho para terminar?- pregunté.
-Comencé hace un rato, tengo que juntar para las medicinas de mi esposa y calculó terminar pasaditas las 12- contestó
-¿Y de qué esta enferma su esposa?-
-Tiene la diabólica (diabetes)- respondió de buen grado
Reímos al unísono y terminó confiándome que llevaba 43 años de casado, y que estaba muy ilusionado con ello, pues soñaba con sus bodas de oro. Su mujer era lo mejor que le había pasado en la vida.
La certeza de que la vida no podría marchar mejor se dibujaba en sus ojos y su hablar pausado no dejaba duda de ello, quizá su jornada sería larga, pero la nobleza de sus intenciones le darían la fuerza en los momentos difíciles. De nuevo las pequeñas lecciones son las más valiosas, incluso las no requeridas... lo importante no es dar el gran paso, quizá baste uno pequeño, pero bien dirigido para afinar el rumbo.
Al final, ganaste April (Revolutionary Road), pues estoy apostando por ser feliz, apostando por no quedarme con las ganas de SER.
martes, 7 de abril de 2009
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