jueves, 3 de septiembre de 2009

It's a Wonderful Life

Jamás la había visto, pese a escuchar tantasde veces de ella; mientras buscaba la mejor opción para matar el insomnio, encontré infinidad de respuestas en poco más de dos horas de magia.

Con esta obra maestra, en el momento indicado, Frank Capra me recordó que la vida es el mayor regalo... y a veces ensimismados por nuestros problemas y preocupaciones, olvidamos disfrutarla con sus asegunes y pasajes complejos; olvidamos que en su simpleza, la vida es un derroche de gracia.


Tan sólo un granito de arena puede hacer una gran diferencia.

martes, 7 de julio de 2009

A comenzar de nuevo...

Ya tenía un ratito sin escribir y creo que después de poco más de un mes de silencio, vale decir que estoy bien, iniciando un nuevo proyecto laboral en una empresa enfocada al giro de la construcción, y no; no por mi afición cruz-azulina me dedico a la cuchara, sigo en la parte jurídica y me siento contento, ilusionado y lleno de confianza en que las piezas se han acomodado de una buena forma.
Por lo pronto, a comenzar de nuevo, con el espíritu intacto y con la fe renovada.

lunes, 6 de julio de 2009

Momentos de Gloria



El gol de Lupillo Castañeda en los Cuartos de Final vs Pumas, que marco mi amor a la camiseta celeste.

Cuando aún no se hablaba de doping, cuando un hombre con un estilo altivo imponía records más allá de lo creible, Michael Johnson y sus zapatillas doradas en pos de la inmortalidad.


La Furia Azteca... Gracias por no dejar de luchar, porque el último minuto también tiene 60 segundos, Mexico 2-2 Holanda.

El hombre puede volar, de eso no hay duda... Air Jordan 23

Gracias Paco, porque hace falta carácter para triunfar.

La maestria en la ejecución, soberbio Zizou.

La sangre fria a más de 300 km/h

Quizá el mejor atleta de la historia, una de las pocas razones que me hacen desmadrugar los fines de semana. Gracias Roger, por mostrar esa pasión por lo que haces, por mostrar la entereza y la sensibilidad en tiempos aciagos.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Tiempo...

Tiempo es justamente lo que me sobra y porque me sobra me impacienta, porque me sobra, me siento asfixiado y no logro despejar mi cabeza, debo aprender a dejar pasar los segundos, a calibrarlos poco a poco, debo relajarme, escuchar, escuchar y escuchar y quizá también tomar las decisiones acertadas entre segundos divagantes.

Tiempo, menudo dilema cuando se consume sin darse cuenta, cuando me recuerda los compromisos adquiridos y cuando se roba mi poca tranquilidad, cuando me retuerce en las noches de insomnio y se me escapa en las mañanas. Mañanas que sólo se dibujan por instantes antes de que el ocaso me sorprenda de nuevo.

martes, 7 de abril de 2009

Ganaste April!

Restan 7 días para retirar la red de seguridad, 7 días para retomar el camino y redefinir el curso, 7 días antes de arriesgarse por algo distinto, aunque la decisión se tomo hace bastante tiempo, restan un número indeterminado de segundos, minutos, horas, días, semanas, meses y años, para arriesgar por un sueño, pues la vida jamás deja de dar lecciones, para el que tiene el corazón abierto.



Quizá resten 43 años...



Ayer cerca de las 9:30 de la noche, al bajar del camión, me encontraba prácticamente rendido, aún me faltaban tres o cuatro cuadras para llegar a casa y tras sondear el bolsillo, me apresté a detener un taxi, tras estirar la mano, se detuvo un deteriorado tsuru 2000.



Al volante, se encontraba un anciano de pasados 60 años, al subir, sólo acerté a decir buenas noches y a excusarme por la cercanía de mi destino. El animoso conductor me sonrió y me dijo que iríamos a donde yo quisiera.

Me intrigue un poco más y continué con la informal plática, -¿le falta mucho para terminar?- pregunté.

-Comencé hace un rato, tengo que juntar para las medicinas de mi esposa y calculó terminar pasaditas las 12- contestó

-¿Y de qué esta enferma su esposa?-

-Tiene la diabólica (diabetes)- respondió de buen grado

Reímos al unísono y terminó confiándome que llevaba 43 años de casado, y que estaba muy ilusionado con ello, pues soñaba con sus bodas de oro. Su mujer era lo mejor que le había pasado en la vida.

La certeza de que la vida no podría marchar mejor se dibujaba en sus ojos y su hablar pausado no dejaba duda de ello, quizá su jornada sería larga, pero la nobleza de sus intenciones le darían la fuerza en los momentos difíciles. De nuevo las pequeñas lecciones son las más valiosas, incluso las no requeridas... lo importante no es dar el gran paso, quizá baste uno pequeño, pero bien dirigido para afinar el rumbo.

Al final, ganaste April (Revolutionary Road), pues estoy apostando por ser feliz, apostando por no quedarme con las ganas de SER.

viernes, 6 de marzo de 2009

Ojitos negros...


Respirando acelerado, ante la prisa de lo inevitable, en una mañana que se diluye relativamente más rápido... porque vamos arrastrando los pies, porque el esfuerzo no alcanza para levantarse temprano, porque sencillamente a veces se pierde la fe... mientras, con una calma desesperante, tratas de llegar a tiempo a la oficina; misión imposible, si arrastras con el letargo de las horas sin dormir, con el lastre del cansancio acumulado, la tensión por los problemas cotidianos y anestesiado por la dosis diaria de aburrimiento laboral. Cuando finalmente tomas el bus, dejas caer unas monedas en una mano desconocida, que tras el acolchado volante, podría confundirse fácilmente con la de un chofer de sicarios a juzgar por su modo de manejar. Apesadumbrado, avanzas hasta llegar al final del pasillo y tras el breve trajín, dejas caer el peso de la ausencia en el asiento, buscando compensar unos minutos de sueño y alejar la resaca. Aclaras los ojos por última vez, antes de cerrarlos de a poco, y de pronto el guiño de luz de unos ojitos negros, rebusca en tu pecho hasta arrancarte un suspiro de tranquilidad... ¡Buenos Días! De nuevo todo vale la pena.

jueves, 19 de febrero de 2009

Un poco de aire

Parece que sencillamente las cosas comienzan a mejorar, el teléfono suena a menudo y me empiezo a creer que la espera ha valido la pena, tengo ganas de retomar el vuelo, de recobrar el control y seguir creciendo, añoro trabajar entre amigos, advierto sin embargo, que esta experiencia ha sido única, pues he aprendido a ser tolerante, paciente y he tenido que ser diligente, manejando por la izquierda con mis emociones y tragándome la frustración a veces.

Es difícil ser tan exigente con uno mismo, a veces los listones quedan muy alto, y "los escalones" parecen "eslabones", pero a pesar de todo no renuncio a la sonrisa, no renuncio a la bocanada de aire que representa cada llamada, no renuncio a creer. El teléfono esta sonando de nuevo, seguro estoy de que será cuestión de tiempo...

martes, 3 de febrero de 2009

“It takes backbone to lead the life you want.”

Antes de entrar a la sala, no hubiese acertado sobre la temática de la pelicula, preferí evitar los spoilers, y evité las críticas de la película. Hoy advierto que quizá este fue el inicio de todo... seguro el libro de Richard Yates es mucho mejor, sin embargo, mientras lo leo, me declaro admirador de la pelicula:


Revolutionary Road ...







Un par de dialogos en lo que para mi representa el mensaje principal, allende el desenlace:


"April Wheeler: Don't you see? That's the whole idea! You'll be able to do what you should have been allowed to do seven years ago, you'll have the time. For the first time in your life, you'll have the time to find out what it is you actually want to do. And when you figure it out, you'll have the time and the freedom, to start doing.

Frank Wheeler: This doesn't seem very realistic.

April Wheeler: No, Frank. This is what's unrealistic. It's unrealistic for a man with a fine mind to go on working year after year at a job he can't stand. Coming home to a place he can't stand, to a wife who's equally unable to stand the same things."

lunes, 5 de enero de 2009

...

En la vispera de reyes, conviene ser un poquito autocríticos. Con los años te das cuenta, lo poco que sirve el verbo, si se queda en palabras, en esos sonidos que se congelan pasado un tiempo, que amortiguan su caida en un olvido silencioso, y que no exige otra cosa de ti, que un poco de constancia, para olvidar sus ecos.



En esta vispera, advierto que no será fácil, admito el miedo y lo afronto, con mesura; pues no conozco otra forma de vivir... tengo que esforzarme más en las siguientes jugadas, pues este año tengo plena certeza de que los sueños no se harán realidad por arte de magia como antaño.