miércoles, 26 de noviembre de 2008

Moulin Rouge

Moulin Rouge - Elephant Love Medley

Hace un rato mientras pensaba en una canción que poner para empezar el día, recordé este clip que al día de hoy me sigue pareciendo muy divertido y por demás cierto, en verdad, lo disfruto mucho, pues creo que refleja la esencia del romanticismo capaz de rebasar cualquier barrera.

"I will love you until my dyng day..."

martes, 25 de noviembre de 2008

Sigo sin poder dormir...


Por fortuna el mio no es uno de esos casos desesperados del hombre que no puede dormir salvo medicado; sin embargo, me cuesta demasiado trabajo apegarme a la rutina de dormir al caer las diez y levantarme al cabo de 8 horas.




Desde pequeño mi naturaleza fue nocturna, devorando libros o mirando la tv, ahora las horas discurren acompañadas del fifa 09 o el ineludible zapping*, que lamentablemente se ha convertido en mi único ejercicio habitual.




Tampoco puedo dormir por el día, aunque hay veces que mis ojos coquetean con relajarse a ratos en casos de extremo cansancio.




Por las noches de nada sirve apagarlo todo y quedarme a oscuras, fingir que el techo es un negro espectro que se proyecta hasta el espacio o imaginar que al fijarme en un punto determinado, mis ojos se harán a poco más cansados; también deje de lado el conteo de ovejas, pues terminé admitiendo que es demasiado absurdo, y por ello, sólo me resta esperar pacientemente a que el sueño me cautive de pronto o sentir remordimiento cuando es demasiado tarde.


He concluido tras demasiada reflexión que el problema estriba en pensar demasiado, en seguir ocupando la neurona en medio de los sueños; pues a menudo me despierto angustiado de tan menuda realidad. A veces la imaginación es enemiga de la almohada, particularmente en esas noches que se desdibujan en azul mortecino al llegar el alba.





*zapping.- ejercicio de accionar el control remoto indiscriminadamente, y cambiar de canal hasta el punto del hartazgo, que sólo llega cuando uno termina dormido o se da por vencido. (No existe en el Real Diccionario de la Lengua Española)

viernes, 14 de noviembre de 2008

Hasta pronto mi buen Gato...

Asiduo a la lectura desde pequeño, devoraba cualquier madeja de palabras que resultara o no de interés, al grado de mirar con entretenido desdén los empaques de cuantos consumibles llegaban a mis manos, sin entender demasiado de ingredientes y compuestos pero a fin de cuentas un dejo de ocio saciado... en una de esas tardes de aburrimiento tomé El Universal y comencé a hojear sin esmero el diario, pues entonces me importaba demasiado poco el futbol y la política, y fue en ese afán de buscar sin pretender hallar algo particular que apareció ahí, con su gesto serio y su trazo sencillo, en la primera página de la sección Cultura, El Gato Culto, una o dos líneas de reflexión y un sutil flechazo, demasiado breve como para divagar, fugaz pero reflexivo, a veces callado y caprichoso, sabiduría popular e ironía ocasional, a fin de cuentas un gato vanidoso que me acompañó un buen rato, que me orientaba a veces y resultaba catártico cuando acertaba mi estado de ánimo, otras sencillamente ajeno, pero al final, convirtió en tradición el escrutinio del diario y la revisión de la sección Cultura en primer plano, y a últimos tiempos la conexión matutina en la oficina para revisar los cartones de el universal on line.

Enhorabuena Gato, por lo que a mi respecta has trascendido, me dejaste un poquito de ti y me hiciste recordar aquella niñez que a veces olvido... gracias y hasta pronto Paco.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

11 días después de 25...

Vamos Fujur, llévame al lugar dónde se cumplen los sueños, al estanque de las aguas que dan vida, hasta encontrar mi verdadera voluntad...



11 días después de cumplir 25, y aún sintiéndome de 23, indignándome cuando me dicen señor, o cuando me recuerdan que el tiempo no perdona, me propongo arriesgarme un poco, aceptando una propuesta laboral que no me satisface del todo, sin pleno convencimiento de hallarme en el mejor sitio para desarrollarme, pero con la plena conciencia de quien se da la oportunidad de hacer algo distinto, por mera intuición.

Últimamente los días se me han vuelto rutinarios; sin embargo me aferro a seguir soñando, pues siempre he confiado en que la vida es el mejor escaparate para ello.

Tras leer La Historia interminable de Michael Ende, recordé lo fácil que resulta perder el rumbo, y lo sencillo que resulta olvidar quien se es en realidad. Recordé capítulos de mi vida, olvidados en cierto modo, particularmente aquellos en los que de niño quise ser paleontólogo o de adolescente escritor, recordé también mi renuncia a tales vocaciones cuando me volví "sensato", y me di cuenta que sería absurdamente difícil concretar algo. Me convertí entonces en abogado, pensando que tenía el perfil adecuado para ello y que encontraría la anhelada satisfacción al contribuir con mi esfuerzo cotidiano por cambiar el mundo. Tras meditarlo un rato, me doy cuenta que no me equivoqué, pero no me siento en suma satisfecho.

Últimamente he recuperado el hábito por la lectura, y con ello recordé el porqué de mi sueño por convertirme en escritor, recordé lo que entraña transmitir algo, mi gusto porque las palabras se conviertan en suspiros o sonrisas, en coincidencia y circunstancia, en lágrimas o miedo. Recordé que a veces el mejor consejo llega al cabo de unas cuantas hojas.

Tras imaginarme serpentenado los cielos en las espaldas de Fujur, me di cuenta que mi peor error sería renunciar a mi esencia, pues resulta absurdamente sencillo vivir a medias y amargarse la vida de a poquito por dejar de lado el sueño.

Tras meditarlo un poco, advierto esta etapa como un proceso de aprendizaje, adaptación y confirmación. Al final cumplir veintitantos se puede asumir como un eficaz recordatorio de que resulta más sencillo trascender mientras tengas un aliento de vida, que después de ello.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Si te pudiera mentir...

Sí te pudiera mentir
diría que la luna es de queso
y que nos la podemos comer a saciedad
pues al terminar te habré olvidado.


Sí te pudiera mentir
diría que no te extraño
que ajeno me resulta el recuerdo
de tus labios carmín
tu sonrisa de perlas y
tu mirada angelical.


Sí te pudiera mentir,
afirmaría que la noche es perpetúa
pues las estrellas siempre brillan para mi
bajo el compás de la velas.


Sí te pudiera mentir
diría que olvidé el susurro de tus labios y
la fragancia de tu cuerpo
incluso cuando decían Te amo.


Si te pudiera mentir
diría que no extraño los domingos
en que recostada entre mis brazos
ahuyentabas los fantasmas del lunes por venir.


Si te pudiera mentir
diría que no creo en los besos robados
que olvide los momentos perfectos
y las circunstancias precisas.


Si te pudiera mentir
firmaría el olvido
de letras y palabras
de frases y poemas
de instantes de certeza y de incertidumbre
de tu picardía y transparencia
de los suspiros robados y
de esos labios tuyos, tan cálidos como ciertos
de esas noches y esos tantos otros días
en que no me hizo falta nada.


Si te pudiera mentir
juraría que te olvidaste de mi...