Tan utópicos como vívidos, tan absurdos como ciertos, tan mágicos como tristes, tan palpables como ajenos, tan fugaces pero únicos, a fin de cuentas: míos. Si pudiera enlistar las características que me son propias, no dudaría en autoproclamarme soñador.
Desde una particular percepción, soñar, es un ejercicio que a menudo olvidamos con los años, situación que se acentúa al cabo de una dosis de problemas cotidianos, la rutina de una vida estresada y la asfixia del cansancio.
Guiado por un par de influencias recientes, me propongo tocar tan menudo tema desde aristas distintas:
- Hace unos días leí una compilación de cuentos de Isaac Asimov, y uno de los que más me gustó se titula: "Soñar es asunto privado" (Dreaming is a private thing), en el que el maestro de la ciencia ficción, plantea la incapacidad del género humano para soñar, salvo por contadas excepciones, visto lo cual, existen soñadores profesionales, que comparten sus sueños con los demás; sin embargo dicho don, resulta a la postre ruinoso para dichos individuos, pues se muestran incapaces de relacionarse normalmente con los demás hombres.
En lo personal, he de admitir que no tiendo a recordar todos mis sueños al despertar, pero confío en que jamás necesitaré de un soñador profesional, para viajar en el tiempo, volar, ganarme la lotería o para conocer a Carlota Casiraghi, confió además, en que habrá más de una ocasión en la que me aferrare a las cobijas, con tal de robarle cinco minutos a la realidad para convidárselos al sueño.
- Desde otro enfoque la opera prima de Jake Paltrow, Good Night (Dulces Sueños), revela desde un punto de vista por momentos tedioso y en otros original, la vida de Norman (Keith Allen) un hombre que a poco se ha confinado a una existencia mediocre y plagada de frustraciones, que a la postre ha consumido su felicidad laboral y matrimonial al lado de Dora (Gwyneth Paltrow), situación que sólo encuentra un respiro mientras duerme. Soñar, se convierte para Norman, en un escape ideal para sus frustraciones y miedos, se convierte en el seno de sus fantasías al lado de Melodia (Penelope Cruz). Norman, llega al extremo de obsesionarse tanto con el sueño que intenta lo imposible por controlarlo, pues advierte que es el único momento en la vida tiene sentido.
Soñar para muchos resulta perdición y para otros tantos escape, soñar entraña el ejercicio en el que convergen la magia y el genio, soñar puede resultar tan reconfortante como peligroso; admito que soñar, requiere un mesurado control, pero no mientras se duerme, sino al despertar, cuando es preciso desperezar el alma y agradecer la oportunidad de un nuevo día. Siempre he confiado en que el sueño es la mejor proyección del anhelo interno, sin embargo, no hay nada más reconfortante que llevar al escenario de la vida un sueño.
"Soñar es perfecto boceto de una mejor realidad"
1 comentario:
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