jueves, 4 de diciembre de 2008

Curso acelerado de crecimiento personal






No recuerdo el momento en el que me inscribí al Curso acelerado de crecimiento personal, pero sin duda recibo lecciones ejemplares.

El día de hoy he recibido infinidad de recordatorios por parte de mis asesores:

  • Debo admitir que no tengo 20, por ende mi organismo, ya no metaboliza el alcohol como antes, visto lo anterior debo dejar de beber como kosako, aunque mi equipo me regale motivos para ello, pese a que no lo ha hecho en años.
  • Debo ser más cuidadoso con mis herramientas y utensilios de comunicación, pues los celulares no crecen en los árboles, ni precian de paseos solitarios a bordo de taxis, o largas conversaciones con mesas ajenas. Ahora que lo pienso si tuviese que cambiar mi número por cada celular que he perdido o me ha sido sustraído, creo que llevaría algo así como seis números distintos, por ello me propongo declinar mi membresía del club de los olvidos.
  • Debo dejar la inocencia a un lado y admitir que la ciudad de México definitivamente no tiene palabra de honor y que el tráfico cotidiano se multiplica de forma exponencial en relación a la prisa que uno pueda tener, y no... el tráfico tampoco se apiada si vas en taxi.
  • Debo realizar ejercicios de nemotecnia constantemente, pues últimamente tiendo a dejar uno que otro cabo suelto o profundas lagunas mentales, cuando se ven estimuladas por drogas convencionales como el alcohol.

Sencillamente, creo que aciertan al decir que debo disfrutar la vida hasta el cansancio y reirme de mi para variar.


"Aprendo de mis pasos, entiendo de mi caminar..."

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