
El saldo después del primer día tras muchos años lejos de un volante es:
BLANCO...
No hubo viejitas o ciclistas atropelladas, ni gatos o perros destripados, a mi cuenta no es preciso agregar conductores o pasajeros con collarín ortopédico, ni hacen falta medicinas para diabéticos o cardíacos, tampoco es necesario pagar daños a la nación, o restar puntos por posibles infracciones cometidas, no caí en bache alguno, ni deje huérfanos o intestados... y no, tampoco hubo recordatorios maternos.
Hoy sólo hubo un carro en buenas condiciones y la perdida paulatina del miedo
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