
Hace unos días mientras revisaba mi espacio virtual me di cuenta que llevo poco más de un año escribiendo, y en el recuento, he de advertir que no lo he hecho con la frecuencia deseada; sin embargo, he entregado una parte de mi esencia en cada entrada.
Ha sido un año de enseñanzas en el que mis ojos dejaron la venda a un lado y en el que me he vuelto un poco más crítico, quizá reflexivo en demasía, pero aún en mis ratos de ironía me he vuelto más sincero. Al final me queda la certeza de que nunca seremos demasiado buenos, sino lo intentamos cada día.
Me deje conmover por la caída de la lluvia al ras del cristal y por los atardeceres cubiertos de bruma. En el preludio al sueño, preferí permanecer despierto, ajeno a mis olvidos y cierto de mis miedos. Emprendí mil y un proyectos distintos y borré más de una entrada, reescribí otras tantas y al final quedé satisfecho en muchas ocasiones, sin embargo, a veces me preguntaba si tenía sentido lanzar suspiros en la red y al final concluí que era un buen ejercicio introyectivo.
Hoy puedo confiar en que me siento un poco más maduro, pero sólo un poco… pues a pesar de lo que dice Coelho, aún dejo escapar los segundos a menudo; y sin embargo, no me arrepiento, pues a veces conviene hacer un alto antes de seguir andando.
He aprendido de la certeza de incertidumbre... y confío ciegamente en un hoy distinto, ajeno a las dudas, pues soy dueño de un porvenir gratuito mientras le deba respuestas a mi vida. Hoy sin dudarlo, mi única respuesta es gracias…
Ha sido un año de enseñanzas en el que mis ojos dejaron la venda a un lado y en el que me he vuelto un poco más crítico, quizá reflexivo en demasía, pero aún en mis ratos de ironía me he vuelto más sincero. Al final me queda la certeza de que nunca seremos demasiado buenos, sino lo intentamos cada día.
Me deje conmover por la caída de la lluvia al ras del cristal y por los atardeceres cubiertos de bruma. En el preludio al sueño, preferí permanecer despierto, ajeno a mis olvidos y cierto de mis miedos. Emprendí mil y un proyectos distintos y borré más de una entrada, reescribí otras tantas y al final quedé satisfecho en muchas ocasiones, sin embargo, a veces me preguntaba si tenía sentido lanzar suspiros en la red y al final concluí que era un buen ejercicio introyectivo.
Hoy puedo confiar en que me siento un poco más maduro, pero sólo un poco… pues a pesar de lo que dice Coelho, aún dejo escapar los segundos a menudo; y sin embargo, no me arrepiento, pues a veces conviene hacer un alto antes de seguir andando.
He aprendido de la certeza de incertidumbre... y confío ciegamente en un hoy distinto, ajeno a las dudas, pues soy dueño de un porvenir gratuito mientras le deba respuestas a mi vida. Hoy sin dudarlo, mi única respuesta es gracias…
No hay comentarios:
Publicar un comentario