martes, 8 de julio de 2008

Abueleando...


Jurábamos que estaba pasada de kilos, incluso decían que era herencia mía; nos convencimos de que era normal esa panza, pues a fin de cuentas no hace otra cosa que estar acostada. Incluso aseguramos que aquella noche en que se escapó era demasiado pequeña para siquiera pensar en embarazos y malos pasos... regresó un día después, algo cohibida y ligeramente asustada.


Con el tiempo se le quitó lo huraña, se volvió cariñosa y empezó a pedir comida en la boca, nos sorprendió el cambio, se volvió más juguetona y menos esquiva... Mi hermano le armo una gran colección de collares para no repetir en toda la semana y sin embargo empezó a ponerse gorda, gorda... asumimos que se debía a la baquetoneria, pero jamás a un embarazo no planeado...


Y hoy, en una mañana de lunes, mi hermano se despertó entre maullidos; mientras se quitaba las lagañas, miró hacía la camita que le compró a la niña y advirtió que había un bultito extraño, contrastante por ser blanco, ya que Camila es negra, se despejó por instinto y tras un rato de contemplación se convenció de que todo había terminado, había tres noveles bultitos, tiritando de frio y maullando de hambre... en ese momento llamó a mí cel para avisarme que a los 24 soy abuelo de tres y padre de una madre soltera.

2 comentarios:

Unknown dijo...

uno es mio abuelo jajaja, hay que conocerlos


Saludos

Li dijo...

en realidad uno es mio! jajajaja.. me encanta descubrir que escribes, tu blog esta muy bueno! cómo van las cosas?

tu nieto anda muy bien, creciendo y comiendo como si no hubiera mañana. pero nos queremos y estamos felices juntos.

tenemos que organizar una visita!

un abrazo grande