La decisión estriba en lo que realmente vale para uno mismo, ello es, el justo significado e importancia que le das a cada decisión y a cada cosa. Sin duda hay circunstancias que pueden pasarse por alto y hay otras que jamás te permitirán dar un tropiezo, pero al final, la vida es eso... la eterna ponderación entre lo que tiene y no sentido, entre lo que vale y no la pena.
Cuando me cuestiono sobre la mejor decisión a tomar en cada aspecto de mi vida, no puedo evitar pensar en todos los escenarios, y cabe admitir que a veces uno se da manga ancha; sin embargo, dada mi naturaleza, a la postre me lo he llegado a reclamar.
Después de meditarlo un rato entiendo que todo se resume al hecho de hacer las cosas con las que realmente nos sentimos comprometidos y aquellas que decidimos por el simple hecho de sentir que significan algo.
Hoy sé que se vale reír, ser feliz, llorar, creer, soñar y dibujarse un paraíso particular, se vale sin duda arriesgarse y dejar de lado el temor a equivocarse, se vale sentir y amar... especialmente cuando no es premeditado.
jueves, 10 de abril de 2008
Se vale...?
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