miércoles, 23 de abril de 2008

El día mundial del libro...


"estoy flotando en esta incertidumbre, y esta incertidumbre es mi consuelo."

Goethe


En el contexto del Día mundial del libro y tras meditarlo un rato, he llegado a la conclusión de que en definitiva somos un país de lectores; sin embargo, se acusa a los mexicanos de no leer un libro al año siquiera, en el fondo creo que esas encuestas están mal orientadas, a fin de cuentas, ¿qué El libro vaquero y El especial de chismes, no son lecturas, o será que los libros de Carlos Cuauhtémoc Sánchez no son considerados libros, o acaso Dan Brown, sólo escribe folletos sensacionalistas, bastante gordos?
Visto lo anterior vale decir que pocos se preocupan por publicitar un día como hoy, no hay descuentos en librerias, las ferias de libros rara vez coinciden con esta fecha y al final pasa totalmente desapercibido, a pesar de la infame costumbre de elaborar campañas publicitarias con el objeto de anunciar "acontecimientos importantes" tales como el día mundial de la mujer, contra el tabaquismo, contra la discriminación, por la igualdad de género, por la salud... pero sobre los libros, nada.

Se considera esta fecha particular, pues "supuestamente" se conmemora la coincidencia del fallecimiento de Miguel de Cervantes Saavedra y William Shakespeare... sin embargo, tal circunstancia es sólo académica, pues de facto esta demostrado que tales hechos difícilmente se verificaron el mismo día, sin embargo, no esta de más inventar la ocasión para el festejo y rememorar mis antecedentes en el fascinante mundo de la lectura.

Ahora que lo recuerdo, el primer libro del que tengo memoria es Corazón Diario de un Niño de Edmundo de Amicis, sin duda un extraordinario compendio de valores y nobleza plasmados en papel; después vinieron Juan Salvador Gaviota y El Principito, lecturas obligadas para cualquier niño, recuerdos de la infancia que a la postre se vuelven referentes en la vida de cualquier hombre... basta decir"Domestícame".

Con los años atesoré en la memoria una colección interminable de libros, algunos de aventuras de Julio Verne, Los mosqueteros, de Dumas, y otros que no dejaron mella en mi corazón. Con la secundaria y la prepa, llegan los clásicos, Cervantes, Shakespeare, Dante, Platón, Aristóteles, Goethe, Poe y tras las lecturas obligadas, que se hacen más por acreditar una materia que por el gusto de leer, llega el momento de elegir entre seguir leyendo por convicción o hacerlo por circunstancia.

En mi caso elegí leer por afición, y encontré los pilares de mi existencia bibliófila en El Padrino de Mario Puzo y El Conde de Montecristo de Alejandro Dumás; sin embargo, me enamoré de la literatura fantástica, sin dejar de lado a Sarte y su existencialismo y a King y sus macabros relatos. Comprendí que Tolkien y C. S. Lewis son mis autores de cabecera, y hoy en el día mundial del libro me acorde del joven Werther que tanto impacto me causó a los 17, así que no pude resistir la tentación de releerlo, para admitir que no existe mayor placer que el de devorar páginas mientras te sorprende la mañana...

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