Unos whiskies después, y trás necear un rato, en este momento creo que vale más quedarme calladito, emprender el rumbo a casa y sentarme en el asiento del colectivo sin pretender nada.
El punto será acallar mis pensamientos, mantener la mente en blanco y dejar que respire el alma, pues buena falta le hace, pues quizá haya cruda moral...
Duele más el silencio cuando es ajeno...
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