lunes, 10 de septiembre de 2007

Soul cleaning


¿Y qué hay de nuevo en el camino?, ¿qué con los sueños que parecen esfumarse, como las volutas de humo del cigarrillo suspendido entre mis dedos?. Mil dudas invaden mis entrañas, devorando anhelantes, los islotes de certeza. Es curioso, como de un instante a otro pueden cambiar las circunstancias, hoy sencillamente mis ojos buscaron anhelantes la conexión con mis olvidados lagrimales, reservados para aquellas ocasiones en que la calma se me agota.

Sencillamente, no me siento del todo conforme con el giro que ha dado mi vida, siento que se me escapan los motivos, que me falta la entereza para seguir adelante; es tan curioso advertir que de pronto, me siento deprimido… desazón, destemplanza y un agarrotado esfuerzo por despertar, me mantiene en esta trémula calma de respirar, sin sentirme convencido de seguir por el camino adecuado.

Llorar sin sentido, nunca ha sido una elección consciente, antaño el infante lo hacía para atraer la atención, después viene la represión, y con ello, la errónea convicción de que el desprenderse del sufrimiento corporal o espiritual con un llanto renovador, es materia de pusilánimes; sin embargo, hoy he encontrado la plena convicción de que estas lágrimas, lo mismo pueden llegar de gozo que de tristeza, y no me importa más nada, pues al verme frente al espejo, con los ojos enrojecidos y al ver el agua resbalar por mis mejillas, dejando una estela entre dulce y amarga, me siento reconfortado.

Remojando el alma con estas lágrimas, mis menudas compañeras me invitan a desprenderme de esa coraza emocional para reorientar el rumbo, al menos lo suficiente para admitir que soy tan humano y vulnerable como antes.

Hoy vale la pena hacer una limpieza en mi alma y mi corazón, tan profunda como para que mis lágrimas devoren la tristeza, y devuelvan la tranquilidad perdida... justo en este instante, el panorama se aclara, siguen estando fuera de mi alcance infinidad de circunstancias, pero me guardo la certeza de que ha valido la pena.

Sin pretenderlo se han diluido los minutos hasta convertirse en horas. Ya bien entrada la noche, he recuperado la calma, quizá no se ha resuelto nada, pero las nubes de duda que opacaban mi juicio, se han disipado, no cabe duda que llorar, en el momento adecuado es la mejor terapia, al final, puedo tener la seguridad, de que en mis labios se ha coronado una sonrisa, que sólo ha dado pie a recordarme que sigo siendo tan dueño de mi destino como siempre… soy dueño de mis lágrimas y mis risas, soy dueño de la oportunidad de ser mejor hombre a cada instante.


miércoles, 5 de septiembre de 2007

La dinámica del beso...

La dinámica del primer beso a la persona que te atrae o que te tiene un tanto hechizado, no siempre resulta del todo afortunada, a veces uno termina por precipitarse cuando debería disfrutar de cada segundo, los labios terminan por quedar cuajados de ausencia y sin la calidez adecuada, resultando al final todo un fiasco, ya por la ansiedad, los nervios o esa estúpida complicidad entre la insensatez y la intrascendencia que a veces dan pie a los más funestos o jocosos recuerdos, pero bueno... suponiendo que pudiéramos trasladar a la realidad el beso que en sueños imaginamos, advierto que el mío sería más o menos así...

Poco importó el lugar o la circunstancia en que la conocí, pues lo cierto es que al principio no hizo falta más que una mirada profunda y la química debida para convencerme de que había encontrado a mi musa. En poco tiempo se fueron acumulando memorias de los más gratos momentos en su compañía, y lo cierto es que quise postergar el mejor momento para el final; si bien pude abalanzarme y seguir sin duda mi instinto, confiado en obtener una favorable respuesta, preferí esperar hasta hoy, justo cuando el cielo despejó de toda nube su faz y se colmó de estrellas, regalándome una luna brillantemente bella, que coronada con un matiz azulado le regalaban a sus ojos la más tierna expresión.

El aire estaba impregnado de su dulce aroma, y al mirar su cara pude advertir en ella un tenue centelleo plateado, efímero reflejo lunar, que de pronto, me descubrió perdido en su mirada, sus ojos cafés devoraban los míos y no hicieron falta las palabras, pues bastaba con escuchar el acorde de dos corazones latiendo a un mismo ritmo, a poco me fui acercando a ella, sintiendo su respiración cada vez más cerca de la mía, con delicadeza desnudé su cuello de su dorada cabellera y me hundí a poco en la tibieza de su piel, aspirando a poco la más sutil fragancia.

Con mis labios recorrí cada rincón de su cuello, desde su base hasta la barbilla, haciéndole sentir mi respiración calmada, mientras con mi lengua describía ligeros círculos en su piel, lentamente tome su mejilla y note como a poco iba adquiriendo un color grana cada vez más intenso, al sentir la calidez de de su piel, junte mi mejilla a la suya, deslizándome suavemente, hasta llegar a su oreja… con una dosis de pasión, pero sin dejarme arrebatar, la recorrí con mi boca suavemente hasta morder su lóbulo derecho con dulzura, continúe con tranquilidad mi recorrido, mientras nuestros cuerpos se inundaban por una oleada de sentimientos y emociones.

Besé su frente con ternura y a poco inicie el descenso, coronando la punta de su nariz con otro breve beso mientras acariciaba su mejilla con las yemas de mis dedos, al llegar a su boca pude advertir su respiración entrecortada, quizá un tanto ansiosa, pero me conforme por un momento con la sensación de sus labios fervorosos que iban convirtiendo los centímetros en milímetros hasta terminar finalmente con toda distancia recelosa.

Descubrí entonces la tibieza contenida de sus labios, que a poco fue reservando en mi memoria, el mejor beso de la historia. Me fui acoplando a su boca poco a poco, descubriendo esa mezcla de pasión y ternura que la caracterizan, mientras su lengua buscaba la mía, descubrí la textura y el sabor de sus labios con una pequeña mordida que enseguida reviró, mi corazón latía con fuerza y no hacia falta soñarlo de nuevo, finalmente estabas a mi lado, descubriendo junto a mi que un beso es la precisa unión de dos almas que se funden en una sola...