miércoles, 22 de agosto de 2007

Lluvia




Sin pretenderlo me encontraba una vez más bajo la lluvia, fue una oleada de convicción y algo de insensatez, de repente, en pleno miércoles justo después de las 6:30 se desmorono el cielo. Comenzó con el preludio de grandes gotas delineando mis pasos, y de pronto, las nubes reventaron, a poco la gente comenzó a guarecerse bajo toldos y techos, algunos abrieron sus paraguas y los más osados comenzaron a correr con la esperanza de que sus rápidas zancadas, los salvaran del chapuzón, quizá lo lograron por instantes, pero los charcos los hacían presa segura mientras levantaban el agua estrepitosamente.



Por mi parte, y tratándose naturalmente de un día de oficina, vestía un traje color gris que a poco se iba tornando negro por la humedad, como hombre poco previsor, no advertí la necesidad de cargar paraguas y sólo conservaba la esperanza de encontrar un recoveco para cubrirme, o bien, podría optar por regalarme una nota de tintorería y una probable influenza, pero lo cierto es que mientras la lluvia recorría mi rostro, a mi mente regresaron los recuerdos en los que corría bajo la lluvia de niño, en aquellos años, no era necesario tomar demasiados cuidados, simplemente se trataba de disfrutar del momento, al final la ropa se secaría y saldríamos a jugar al día siguiente, solo hacía falta llegar a casa para que mamá te procurara, y te preparase un baño caliente y un poco de sopa para evitar el resfrío. Infinidad de veces, llegue a casa empapado y todo por jugar un poco más y por compartir esos momentos con mis amigos y con mi hermano.

Al recordar, me di cuenta que el corazón de aquel niño comenzó a latir cada vez más fuerte, así que deje mi refugio y comencé a caminar bajo la lluvia, con paso sereno y ante la mirada atónita de la gente... disfrutando como quizá lo hice alguna vez de pequeño, sin evitar los charcos y saltando incluso en ellos, a fin de cuentas la lluvia no puede enfriar el cuerpo cuando el corazón late sin miedo y te embriaga el alma de felicidad...

jueves, 16 de agosto de 2007

Almacen de sueños

El viernes pasado cambie radicalmente la rutina laboral, deje por un rato el trabajo de oficina y con ello, el saco y la corbata. Me enviaron a hacer un recorrido en dos almacenes de depósito como parte de mi inducción en el nuevo trabajo, y bueno, más allá de que el simple hecho de levantarse aún más temprano de lo normal resultó una difícil prueba, debo reconocer que me la pase bien.

La primera escala fue en un almacén general de depósito, en los rumbos de azcaptozalco, donde pude ver de lleno la operación y logística que llevan aparejadas este tipo de establecimientos, en el que reciben volúmenes inmensos de mercancías ya por vía terrestre o férrea, aprendí muchas cosas y pude ver en stock, juguetes, madera, cerveza, perfumes, llantas, botellas, maquillaje... en fin, la delicia de cualquier comerciante en ciernes.


Llegadita la tarde y después de comer, continuamos el recorrido en un almacén de grano ubicado en Texcoco. Dicho almacen estaba formado por 10 silos de aproximadamente 40 metros de altura y bueno, tan sólo subir a la parte más alta del almacen fue un verdadero logro, pues no había elavadores disponibles. En dichos almacen se deposita la totalidad del grano de maiz que abastece las tortillerias de la "ciudad de la esperanza", Ipero bueno, esa es otra historia...



Al llegar al techo, debo reconocer que la vista pudo ser muy buena de no ser por la nula planeación y la exagerada explosión demógrafica; sin embargo, al estar allí, y al ver el sol entre nubes, alguno que otro niño jugando a la distancia y el horizonte desafiando los limites de lo explorado, comence a reflexionar sobre aquellos sueños que a menudo dejamos relegados, aquellos que con el tiempo olvidamos y a poco se van quedando en archivo muerto.


Me di cuenta que a medida que crecemos resulta más sencillo tildar de locura el sueño y arrancarle el sentido liberatorio, a menudo confiamos en que resulta mejor ser realista y objetivo que idealista y emprendedor, ahora que lo pienso hay muchos sueños que anhelo desempolvar y con empeño alcanzar.


Recuerdo que de niño, los sueños resultaban diametralmente distintos a los que tenemos hoy, las preocupaciones no eran "pan de cada día" y había quienes soñábamos con montañas de dulces o tardes perpetúas para no dejar de jugar, viajar en nave especial o ver la ciudad de México tapizada de nieve; sin embargo, a medida que crecimos resultó natural soñar en lo que seríamos "el día de mañana"... astronautas, policías, corredores de autos, futbolistas o gimnastas eran las profesiones más recurridas, los más ñoños soñaban con ser Presidente de la República y los más transas con ser diputados priistas... pero a mi me seducía la idea de llenarme las manos de polvo, desenterrando enormes fósiles de dinosaurio, descubrir una nueva especie, soñaba con ser paleontólogo, pero con el tiempo, el sueño se fue cubriendo de polvo y se quedo en el almacén de sueños incumplidos...

Después me empeñe en escribir, pero creo que me falto un poco de convicción para buscar la inspiración más a menudo y no sólo en mis ratos de ocio o de tristeza, pero bueno... hoy es la oportunidad perfecta para visitar mi almacén de sueños, recorrer cada uno de sus pasillos, escoger un sueño para liberar del depósito y darle vida a los anhelos para liberarlos del letargo y limpiarlos del polvo, por ello me propongo escribir por el placer de hacerlo, aprender a andar en bicicleta, patinar en hielo, ganar la copa con el equipo sabatino, descubrir el amanecer recostado en la playa, mirar una estrella fugaz, volar en globo aerostático, aventarme del paracaídas, y ya si Dios es muy benévolo, publicar un libro... pero bueno, ¿tu en qué soñabas cuando eras niño?

Punto de partida

Uno no puede desligarse del todo de las cosas que ama, aquellas por las que siente especial pasión y que lo definen, aquellas que le dan sentido a la vida... En mi caso, amo escribir, y aunque quizá no tenga la pericia suficiente para hacerlo, confío al menos, en ser capaz de transmitir un sentimiento.

Desde hace tiempo tenía pensado trasladar algunos pensamientos al papel, y como lo cierto es que falta aún, tiempo, excesiva dedicación y especial empeño para publicar un libro, aquí me tienen haciendo mis pininos en la red.

Al empezar algo, es común advertir el cosquilleo por hacer las cosas de la mejor manera posible, la ansiedad nos domina como un roedor en su afanosa búsqueda por comida y lo cierto es que hoy, no es la excepción, pues al estar sentado frente al monitor, resulta importante para mi, que ustedes conozcan mis razones para escribir, para emprender el viaje y delinear mi punto de partida.

Certeza de incertidumbre, es la forma en que acostumbro ver las cosas, descubriendo en los pequeños detalles, las valiosas señales y las grandes enseñanzas, es sin lugar a dudas una llamada de atención a todos aquellos que creen tener un destino escrito, o un camino trazado con antelación, es sin duda el motor de mi vida, pues cada mañana al despertar agradezco la oportunidad de elegir... y hoy elijo luchar por las cosas en las que creo, poniendo mi granito de arena, por hacer la diferencia, elijo amar más allá de los limites razonables, soñando con tocar el cielo y arrancarle un pedazo de eternidad.

Hoy sólo tengo la certeza de que pondré todo de mi, para que este sea el mejor día de mi vida, con la incertidumbre de saber que pasará a la vuelta de la esquina, pero seguro de ser materia de sueños realizables, pues “al final conviene creer que todo es posible…”