jueves, 16 de agosto de 2007

Almacen de sueños

El viernes pasado cambie radicalmente la rutina laboral, deje por un rato el trabajo de oficina y con ello, el saco y la corbata. Me enviaron a hacer un recorrido en dos almacenes de depósito como parte de mi inducción en el nuevo trabajo, y bueno, más allá de que el simple hecho de levantarse aún más temprano de lo normal resultó una difícil prueba, debo reconocer que me la pase bien.

La primera escala fue en un almacén general de depósito, en los rumbos de azcaptozalco, donde pude ver de lleno la operación y logística que llevan aparejadas este tipo de establecimientos, en el que reciben volúmenes inmensos de mercancías ya por vía terrestre o férrea, aprendí muchas cosas y pude ver en stock, juguetes, madera, cerveza, perfumes, llantas, botellas, maquillaje... en fin, la delicia de cualquier comerciante en ciernes.


Llegadita la tarde y después de comer, continuamos el recorrido en un almacén de grano ubicado en Texcoco. Dicho almacen estaba formado por 10 silos de aproximadamente 40 metros de altura y bueno, tan sólo subir a la parte más alta del almacen fue un verdadero logro, pues no había elavadores disponibles. En dichos almacen se deposita la totalidad del grano de maiz que abastece las tortillerias de la "ciudad de la esperanza", Ipero bueno, esa es otra historia...



Al llegar al techo, debo reconocer que la vista pudo ser muy buena de no ser por la nula planeación y la exagerada explosión demógrafica; sin embargo, al estar allí, y al ver el sol entre nubes, alguno que otro niño jugando a la distancia y el horizonte desafiando los limites de lo explorado, comence a reflexionar sobre aquellos sueños que a menudo dejamos relegados, aquellos que con el tiempo olvidamos y a poco se van quedando en archivo muerto.


Me di cuenta que a medida que crecemos resulta más sencillo tildar de locura el sueño y arrancarle el sentido liberatorio, a menudo confiamos en que resulta mejor ser realista y objetivo que idealista y emprendedor, ahora que lo pienso hay muchos sueños que anhelo desempolvar y con empeño alcanzar.


Recuerdo que de niño, los sueños resultaban diametralmente distintos a los que tenemos hoy, las preocupaciones no eran "pan de cada día" y había quienes soñábamos con montañas de dulces o tardes perpetúas para no dejar de jugar, viajar en nave especial o ver la ciudad de México tapizada de nieve; sin embargo, a medida que crecimos resultó natural soñar en lo que seríamos "el día de mañana"... astronautas, policías, corredores de autos, futbolistas o gimnastas eran las profesiones más recurridas, los más ñoños soñaban con ser Presidente de la República y los más transas con ser diputados priistas... pero a mi me seducía la idea de llenarme las manos de polvo, desenterrando enormes fósiles de dinosaurio, descubrir una nueva especie, soñaba con ser paleontólogo, pero con el tiempo, el sueño se fue cubriendo de polvo y se quedo en el almacén de sueños incumplidos...

Después me empeñe en escribir, pero creo que me falto un poco de convicción para buscar la inspiración más a menudo y no sólo en mis ratos de ocio o de tristeza, pero bueno... hoy es la oportunidad perfecta para visitar mi almacén de sueños, recorrer cada uno de sus pasillos, escoger un sueño para liberar del depósito y darle vida a los anhelos para liberarlos del letargo y limpiarlos del polvo, por ello me propongo escribir por el placer de hacerlo, aprender a andar en bicicleta, patinar en hielo, ganar la copa con el equipo sabatino, descubrir el amanecer recostado en la playa, mirar una estrella fugaz, volar en globo aerostático, aventarme del paracaídas, y ya si Dios es muy benévolo, publicar un libro... pero bueno, ¿tu en qué soñabas cuando eras niño?

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